Libertimus

Sunday, August 13, 2006

Estara con vida el dictador cubano todavia?? que sera que esta pasando realmente?......

Friday, August 04, 2006

Nuestra Amada Cobardia..

Nuestra amada Cobardía
Fidel Castro con policía cubana y venezolana, custodios, y autos Mercedes Benz traídos en los tres aviones que acompañaron al dictador, se permitieron en Córdoba elogiar el "Paraíso Cubano". Si va Kirchner a Cuba ¿le permiten hacer una Cumbre para explicar lo lindo que es “La Democracia” aunque sea fingida? ¿Tabaré Vázquez o Bachelett, podrían mostrar que el verdadero paraíso es “La República”? Entonces, ¿de qué estamos hablamos? Tuvo que ser un periodista cubano el que le preguntara por la Dra. Molina. Ningún periodista de la derecha o de la izquierda Argentina se animó. Fidel se permitió no recibir al Embajador Argentino, entonces Kirchner le mandó una "cartita de amor" por medio del Canciller, pidiéndole por Molina, a la que Castro por segunda vez no contestó. No es sólo la Dra. Molina la que no puede salir de Cuba y no es porque está enferma o porque tiene nietos argentinos. No es un derecho humanitario, aunque tenga 15, 30 o 40 años, el "paraíso cubano" no permite a la gente salir, votar, pensar. Él nos exporta la Dictadura Pardisíaca, y la Democracia se queda callada. Apuesten quién va a ganar. Mientras el Dr. Quiñones es seducido por Kirchner SU MADRE, dice que hubiera preferido ser fusilada por Castro que seguir viviendo como está viviendo así hace 12 años. Y varios periodistas argentinos en televisión le preguntan al hijo si su madre tuvo relaciones (de cama) con Fidel, y si tal vez no la deja salir por aquel pasado sentimental.
El señor Kirchner que con su “matonismo” y “su valentía cobarde” se permite criticar y retar a los judíos víctimas de la AMIA, a las mujeres y hombres de campo, a la Iglesia argentina, a los católicos, a los militares, a los periodistas, a los diarios y si me lo permiten, hasta a Dios, no fue capaz de pedirle a viva voz a Fidel la Libertad de Cuba, no sólo la de la Dra. Molina. Le corrigió un datito, para eso lo interrumpió, y después... el silencio.
Cuando yo era chico eso era “arrugar”. Ahora que soy grande... también.

Bernardo Neustadt

Congreso Internacional

Congreso Internacional“La Escuela Austríaca en el Siglo XXI”,Sede de Gobierno del Rectorado de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina), 28-29-30 de Septiembre de 2006.

http://www.escuelaaustriaca.org/

CONGRESO INTERNACIONAL: "LA ESCUELA AUSTRIACA EN EL SIGLO XXI"
ORGANIZAN:
FUNDACIÓN FRIEDRICH A. VON HAYEK Y FUNDACIÓN BASES
Auspician:
Universidad Francisco Marroquín - Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Santa Fe - ESEADE - Embajada de Austria en Buenos Aires - The Lion Rock Institute - Hispanic American Center for Economic Research - Open Republic Institute - Karl Popper Foundation Klagenfurt - Fundación Atlas 1853 - ATLAS Economic Research Foundation - Institut Constant de Rebecque - JIMS - Hayek LSE - Acton Institute - Instituto Bruno Leoni - Fundación Libertad - Institute for Human Studies - INLAP - ICARO - CEYCE - Instituto Acton Argentina - Fundación Argentina - Instituto de Libre Empresa (ILE) - CEDICE Libertad
Fecha de Realización: 28-29-30 de Septiembre de 2006Lugar de Realización: Sede de Gobierno del Rectorado de la Universidad Nacional de Rosario, Maipú 1065, 2000, Rosario, República ArgentinaÁreas Temáticas: -Economía-Metodología-Teoría del Conocimiento-Filosofía Política-Lecturas en torno de la Escuela Austríaca de Economía.

Thursday, August 03, 2006

Aguante Chila!

Posteo esta entrada de un blog que lei, me parecio genial! pues aqui va..

Aguante Chilavert!
El ex-arquero de San Lorenzo, Vélez Sársfield y la selección Paraguaya no es santo de mi devoción. Como hincha de River Plate, lo padecí mucho más de lo que lo pude disfrutar. Pero se ganó mi simpatía por estas declaraciones extraídas de una nota en el diario deportivo Olé.—No me preocupa lo que digan los de izquierda porque para mí no existen. A Maradona lo respeto, puede hacer lo que quiera. Pero Chávez y Fidel se van a quedar solos. A Lula le diría que devuelva el Mato Grosso. Y si Kirchner quiere un país serio, que primero traiga los fondos de Santa Cruz que tiene en el exterior.

Cortesia:http://xm109.blogspot.com/

Wednesday, August 02, 2006

Regresé...

Despues de algun tiempo fuera....volvi! bue sin mas preambulo escribo entons...
Y como no empezar con el tema del momento, la salud del anciano Fidel, me resulta chocante como los medios lo veneran cual dios, cuando son los mismos que se llenan la boca con los DDHH (pregunto a modo de sugestiva interrogante) y los DDHH de los cubanos como andan?, ah y seguro mas de uno respondera...pero como!!! como decis eso hereje!!!! faccio!!!!si tienen educacion y salud gratis!, pues bien para empezar nada es gratis..si leyeron bien NADA alguien lo paga, y si es con libertad es un precio excesivo.
La tan mentada y alabada salud no es tal, solo lo es para los turistas que portan gordas billeteras, (y el socialismo????) sino presten atencion a la mano de la dra. Hilda Molina y fijense como le quedo de la mala praxis reinante en su sistema de salud de la cual la nuestra hasta parece de lo mejor del mundo!.
Si de educacion y cultura hablamos, cuanto vale sin libertad??? acaso la gente puede elegir lo que quiere estudiar libremente???existe la libertad de catedra en las universidades???(los grupos de izquierda tan revoltosos de las universidades que tanto exigen y hablan, que bien esta dicho sea de paso sobre libertad en la eleccion de catedras, saben que sus pares cubanos no la tienen???), se puede trabajar de lo que uno quiera en cuba?? no sera que la tan idolatrada educacion cubana sea en vez de tal cosa, adoctrinamiento?? o siendo mas preciso y conciso LAVADO DE CEREBROS!.
Si Cuba es el paraiso, cual granja orwelliana, por que la gente prefiere ser devorada por tiburones y alcanzar a disfrutar de un atisbo de libertad (no digo la ideal, porque no veo pais que goze de una libertad ideal).
En fin podria seguir pero creo que por hoy es suficiente, saludos libertarios!.

Sunday, April 09, 2006

Match point o la suerte inmoral

Por Diana Cohen Agrest Para LA NACION

¿Qué importancia cobra el que una pelota de tenis caiga de un lado o del otro de la red? Si cae de un lado, ese hecho fugaz y en apariencia trivial inaugurará un curso de acontecimientos. Si cae del otro, un hecho casi idéntico al primero inaugurará un curso absolutamente diverso. Desde una perspectiva cósmica, si cada uno de los acontecimientos que seguirán será la consecuencia de una combinación infinita de factores que dan lugar a ese efecto y no a otro, podríamos pensar en una superposición igualmente infinita de mundos posibles, de cursos de acontecimientos no realizados. Nosotros mismos fuimos engendrados en un determinado y particularísimo encuentro, como quienes somos y no como otros. Unas horas más tarde, un minuto más tarde, tal vez un segundo, y nuestra identidad sería otra. Como la pelota de tenis indecisa sobre la red, por momentos parecería que es el azar la fuerza que mueve los hilos de la historia.
El azar es el núcleo del reciente film de Woody Allen. Con la colaboración de una benéfica e injusta fortuna, su protagonista, Chris, encarnará al individuo que, tras barrer con todo aquello que entorpece su camino, no logrará ser absuelto por su propia conciencia.
En nuestro universo moral, fuimos educados en la creencia de que la suerte no tiene nada que ver con el valor moral que solemos asociar, exclusivamente, a la intención que nos impulsa a comportarnos de cierta manera. La ética de la intención nos modeló en la creencia de que la buena voluntad no es buena por lo que logra, ni por su adecuación para alcanzar ciertos propósitos, sino que es buena en sí misma, como "una joya que brilla por derecho propio", al decir de Kant. Y con la misma lógica y con el mismo derecho, podríamos afirmar que si una mala voluntad logra o no sus propósitos perversos, es absolutamente irrelevante desde el punto de vista moral.
La moral que expulsa las consecuencias y se ampara en la pura intención, niega por principio el peso de la suerte en nuestras decisiones. Y en su dominio, hasta la expresión "suerte moral" parece ser una yuxtaposición imposible de dos conceptos tan diferentes que jamás podrían ser reunidos: porque si es suerte, se trata de un factor extrínseco a la voluntad que tiene vedado el ingreso al reino de lo moral, y si es moral, debe fundarse en principios que poco tienen que ver con el azar.
Pero lo cierto es que en las diversas dimensiones de la existencia humana, la suerte parece jugar un papel nada despreciable: el efecto extendido y profundo de la suerte en la vida humana pende sobre nosotros como una amenaza que silenciosamente nos recuerda que no tenemos un verdadero control sobre nuestras vidas. Corroe nuestra ilusoria sensación de seguridad, y hasta nuestras presuntas certezas sobre proyectos, vínculos humanos y objetivos de vida. Vivimos a merced de la suerte. Y mal que nos pese, la moralidad no puede ser inmune a ella: si la suerte afecta las decisiones que tomamos en nuestras vidas, entonces esa suerte posee un contenido moral, y es -para desdicha de muchos- ni más ni menos que una suerte (in)moral.
Thomas Nagel (junto con Bernard Williams, quienes treinta años atrás dispararon esta problemática filosófica) sostuvo que la suerte afecta a la moral bajo figuras diversas, las que nos ayudarán a comprender la escisión interior sufrida por el protagonista del film.
La primera de las figuras es la "suerte constitutiva", la cual alude al hecho de que fuimos arrojados a la vida con un bagaje genético y en un medio social que, aunque ajenos a nuestro control, configuran parte de lo que somos. La lotería de la vida incide en la clase de persona que somos, la que no depende de lo que se hace deliberadamente, sino de las inclinaciones, capacidades y temperamento. En el film esta figura se encarna cabalmente en el pérfido y codicioso Chris, quien gracias tan sólo a un esfuerzo de su voluntad, logra ocultarse tras una máscara socialmente aceptable. Otra de las figuras en la que se encarna el azar es la "suerte circunstancial", que reúne la clase de problemas inherentes al vivir y, en el caso puntual de Chris, los acontecimientos inesperados con los que se habrá de confrontar: a diferencia del Raskolnikov, ahogado en la culpa de Crimen y Castigo (cuyas páginas lo acompañan en sus noches de insomnio), Chris enfrenta las circunstancias con una actitud opuesta al personaje de Dostoievski.
Por último, la figura de la "suerte resultante" designa el desenlace finalmente azaroso de nuestras acciones y proyectos. Y en la historia de Chris, un destino exonerado por la familia, la sociedad civil y la ley positiva.
Un crítico acérrimo de la suerte moral debería probar que cada una de estas figuras no tienen efecto en la moral. Pero, ¿es posible?
Con el ingreso del factor suerte en la dimensión de la moralidad, no son los conceptos de bien o de mal los puestos en duda, sino las nociones de culpa, responsabilidad y justificación de nuestras acciones. Si la moralidad dependiera de la suerte, entonces nuestros juicios morales discurrirían sobre acontecimientos que se encuentran fuera de nuestro control. Pues sólo exoneramos de responsabilidad moral si lo sucedido no puede evitarse. O si sucede por ignorancia, como cuando tendemos un manto de piedad frente a la tragedia de Edipo y Yocasta. Más aun, la idea de que la moralidad es inmune a la suerte parece redimir al mundo de sus injusticias. Si la moralidad no no depende de los avatares de la suerte, entonces se puede creer en la justicia. Justicia concebida ya como la opción de ser moral -disponible como tal para cualquiera-, ya como el recto merecimiento en concordancia con la calidad moral de nuestras intenciones y acciones.
Pero una vez que consentimos a la existencia de la suerte moral, esto es, a la creencia de que factores extrínsecos interfieren en las decisiones humanas, no nos queda sino admitir con T. Nagel la paradoja del concepto de responsabilidad: una persona sólo puede ser moralmente responsable por lo que hace. Pero lo cierto es que aquello que hace, es el resultado en gran parte de lo que no hace (la suerte). Por lo tanto, no puede ser moralmente responsable por aquello de lo que es y no es responsable. El yo responsable parece desaparecer, diluido en o devorado por el curso de los acontecimientos.
La paradoja, aun cuando lastime nuestras ansias de justicia, parece ser irresoluble. Y es cierto sentimiento de injusticia aquello que logra trascender los valores artísticos hasta adquirir un estatuto casi cósmico. Y también es aquello que distancia el final de Match point del clásico happy end.
La autora es doctora en Filosofía (UBA) y magister de Bioética (Monash University).

Friday, April 07, 2006

Frédéric Bastiat

La falacia de la ventana rota
por Frederic Bastiat

Frederic Bastiat es tal vez el más claro y entretenido economista que conozca hasta hoy la profesión. Bastiat vivió en Francia desde 1801 a 1850, aunque la vasta mayoría de su obra fue producida en los últimos seis años de su vida. Su esfuerzo principal consistió en crear conciencia de la problemática económica en el ciudadano común.
Un chico algo travieso, tira un ladrillo contra la ventana de la panadería de su barrio y la destroza. El panadero sale furioso a la calle, pero el chico ya se ha ido.
Rápidamente comienza a reunirse un grupo de curiosos que observan los restos de la vidriera sobre los panes y las facturas del local. Algunos de los curiosos comienzan a filosofar acerca del hecho y expresan que, después de todo, esta desgracia puede tener su lado bueno: significará una ganancia para algún vidriero.
¿Cuánto cuesta un nuevo vidrio? ¿100 pesos? No es una suma tan importante. Además, si los vidrios nunca se rompiesen ¿Qué pasaría con los negocios de vidriería?
El razonamiento continúa. El vidriero tendrá $100 más para gastar en otras cosas y esto a su vez hará que otros gasten esos $100 y así hasta el infinito.
La "ventana rota", va a ir generando dinero y empleos en forma de espiral y la muchedumbre concluirá, entonces, que el chico travieso lejos de ser una amenaza pública, se ha convertido en un benefactor social!.
Hasta aquí la historia, pero veamos el caso desde otra perspectiva.
La multitud estaba en lo cierto al menos en algo: la ventana rota implicará más ganancia para algún vidriero, quien seguramente, se pondrá muy feliz gracias a este pequeño acto de vandalismo. Pero ¿Qué sucede con el panadero?
El panadero tendrá $100 menos para gastar, por ejemplo, en comprarse un traje nuevo.
Debido a que tuvo que reponer su vidriera, se quedará sin su traje nuevo (o cualquier otra cosa que hubiese deseado adquirir). En lugar de tener una ventana y $100, ahora sólo tiene la ventana. Más bien, como él pensaba ir a comprarse el traje esa tarde, en lugar de tener ambas cosas, la ventana y el traje, deberá contentarse con tener solamente la ventana.
Si pensamos en el panadero como miembro de la comunidad, la misma ha perdido la posibilidad de tener un nuevo traje que de otra forma hubiese existido, es decir que en este sentido: se ha empobrecido (carece de algo que necesitaba).
La ganancia que obtiene el vidriero, no es otra cosa que la pérdida que tiene ahora el sastre. Ningún nuevo "empleo" ha sido creado.
La multitud solamente estaba pensando en 2 partes de la transacción: el panadero y el vidriero.Se olvidaron de la 3a parte potencial involucrada en ella: el sastre.
Ese olvido se debe precisamente a que el sastre nunca entró en escena.
La gente verá la nueva ventana colocada al día siguiente. Lo que nunca verán es el traje nuevo, simplemente porque nunca será confeccionado.Ven solamente lo que es inmediatamente visible a sus ojos.
Esta "Falacia de la ventana rota", bajo innumerables disfraces ha sido una de las más persistentes en la historia de la economía.
Es solemnemente reafirmada cada día por grandes capitanes de la industria, cámaras de comercio, lideres sindicales, editorialistas y periodistas radiales, expertos en estadísticas y profesores de economía de las mejores universidades.
Artículo adaptado originalmente al castellano por el Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP) para su serie: Ideas de Libertad.

Wednesday, April 05, 2006

Bastiat

Peticion a los fabricantes de velas....


A los señores miembros de la Cámara de DiputadosSeñores:Ustedes están en el buen camino. Rechazan las teorías abstractas; la abundancia y el buen mercado les impresionan poco. Se preocupan sobre todo por la suerte del productor. Ustedes le quieren liberar de la competencia exterior; en una palabra, ustedes le reservan el mercado nacional al trabajo nacional.Venimos a ofrecerles a Ustedes una maravillosa ocasión para aplicar su... ¿Cómo diríamos? ¿Su teoría? No, nada es más engañoso que la teoría. ¿Su doctrina? ¿Su sistema? ¿Su principio? Pero Ustedes no aman las doctrinas, Ustedes tienen horror a los sistemas y, en cuanto a los principios, declaran que no existen en economía social; diremos por tanto su práctica, su práctica sin teoría y sin principios.Nosotros sufrimos la intolerable competencia de un rival extranjero colocado, por lo que parece, en unas condiciones tan superiores a las nuestras en la producción de la luz que inunda nuestro mercado nacional a un precio fabulosamente reducido; porque, inmediatamente después de que él sale, nuestras ventas cesan, todos los consumidores se vuelven a él y una rama de la industria francesa, cuyas ramificaciones son innumerables, es colocada de golpe en el estancamiento más completo. Este rival, que no es otro que el sol, nos hace una guerra tan encarnizada que sospechamos que nos ha sido suscitado por la pérfida Albión (¡buena diplomacia para los tiempos que corren!) en vista de que tiene por esta isla orgullosa consideraciones de las que se exime respecto a nosotros.Demandamos que Ustedes tengan el agrado de hacer una ley que ordene el cierre de todas las ventanas, tragaluces, pantallas, contraventanas, póstigos, cortinas, cuarterones, claraboyas, persianas, en una palabra, de todas las aberturas, huecos, hendiduras y fisuras por las que la luz del sol tiene la costumbre de penetrar en las casa, en perjuicio de las bellas industrias con las que nos jactamos de haber dotado al país, pues sería ingratitud abandonarnos hoy en una lucha así de desigual.Quieran los señores Diputados no tomar nuestra petición como una sátira y no rechazarla sin al menos escuchar las razones que tenemos que hacer valer para apoyarla.Primero, si Ustedes cierran tanto como sea posible todo acceso a la luz natural, si Ustedes crearan así la necesidad de luz artificial, ¿cuál es en Francia la industria que, de una en una, no sería estimulada?Si se consume más sebo, serán necesarios más bueyes y carneros y, en consecuencia, se querrá multiplicar los prados artificiales, la carne, la lana, el cuero y sobre todo los abonos, base de toda la riqueza agrícola.Si se consume más aceite, se querrá extender el cultivo de la adormidera, del olivo, de la colza. Estas plantas ricas y agotadoras del suelo vendrían a propósito para sacar ganancias de esta fertilidad que la cría de las bestias ha comunicado a nuestro territorio.Nuestros páramos se cubrirán de árboles resinosos. Numerosos enjambres de abejas concentrarán en nuestras montañas tesoros perfumados que se evaporan hoy sin utilidad, como las flores de las que emanan. No habría por tanto una rama de la agricultura que no tuviera un gran desarrollo.Lo mismo sucede con la navegación: millares de buques irán a la pesca de la ballena y dentro de poco tiempo tendremos una marina capaz de defender el honor de Francia y de responder a la patriótica susceptibilidad de los peticionarios firmantes, mercaderes de candelas, etc.¿Pero qué diremos de los artículos París? Vean las doraduras, los bronces, los cristales en candeleros, en lámparas, en arañas, en candelabros, brillar en espaciosos almacenes comparados con lo que hoy no son más que tiendas.No hay pobre resinero, en la cumbre de su duna, o triste minero, en el fondo de su negra galería, que no vean aumentados su salario y su bienestar.Quieran reflexionarlo, señores, y quedarán convencidos que no puede haber un francés, desde opulento accionista de Anzin hasta el más humilde vendedor de fósforos, a quien el éxito de nuestra demanda no mejore su condición.Prevemos sus objeciones, señores; pero Ustedes no nos opondrán una sola que no hayan recogido en los libros usados por los partidarios de la libertad comercial. Osamos desafiarlos a pronunciar una palabra contra nosotros que no se regrese al instante contra Ustedes mismos y contra el principio que dirige toda su política.¿Nos dirán que, si ganamos esta protección, Francia no ganará nada porque el consumidor hará los gastos?Les responderemos:Ustedes no tienen el derecho de invocar los intereses del consumidor. Cuando se les ha encontrado opuestos al productor, en todas las circunstancias los han sacrificado. Ustedes lo han hecho para estimular el trabajo, para acrecentar el campo de trabajo. Por el mismo motivo, lo deben hacer todavía.Ustedes mismos han salido al encuentro de la objeción cuando han dicho: el consumidor está interesado en la libre introducción del hierro, de la hulla, del ajonjolí, del trigo y de las telas. - Sí, dijeron Ustedes, pero el productor está interesado en su exclusión. - Y bien, si los consumidores están interesados en la admisión de la luz natural, los productores lo están en su prohibición.Pero, dirán Ustedes todavía, el productor y el consumidor no son más que uno solo. Si el fabricante gana por la protección, hará ganar al agricultor. Si la agricultura prospera, abrirá mercado a las fábricas. - ¡Y bien! Si nos confieren el monopolio del alumbrado durante el día, primero compraremos mucho sebo, carbón, aceite, resinas, cera, alcohol, plata, hierro, bronces, cristales, para alimentar nuestra industria y, además, nosotros y nuestros numerosos abastecedores nos haremos ricos, consumiremos mucho y esparciremos bienestar en todas las ramas del trabajo nacional.¿Dirán Ustedes que la luz del sol es un don gratuito y que rechazar los dones gratuitos sería rechazar la riqueza misma bajo el pretexto de estimular los medios para adquirirla?Pero pongan atención a que Ustedes llevan la muerte en el corazón de su política; pongan atención a que hasta aquí ustedes han rechazado siempre el producto extranjero porque él se aproxima a ser don gratuito y precisamente porque se aproxima a ser don gratuito. Para cumplir las exigencias de otros monopolizadores, Ustedes tenían un semi-motivo; para acoger nuestra demanda, Ustedes tienen un motivo completo y rechazarnos precisamente por usar el fundamento de Ustedes mismos sobre el que nos hemos fundamentado más que los demás sería formular la ecuación + x + = -; en otros términos, sería amontonar absurdo sobre absurdo.El trabajo y la naturaleza concurren en proporciones diversas, según los países y los climas, a la creación de un producto. La parte que pone la naturaleza es siempre gratuita; la parte del trabajo es la que le da valor y por la que se paga.Si una naranja de Lisboa se vende a mitad de precio que una naranja de París es porque el calor natural y por consecuencia gratuito hace por una lo que la otra debe a un calor artificial y por tanto costoso.Luego, cuando una naranja nos llega de Portugal, se puede decir que nos ha sido dada la mitad gratuitamente, la mitad a título oneroso o, en otros términos, a mitad de precio en relación con aquella de París.Ahora bien, es precisamente esta semi-gratuidad (perdón por la palabra) lo que Ustedes alegan para excluirla. Ustedes dicen: ¿Cómo el trabajo nacional podría soportar la competencia del trabajo extranjero cuando aquél tiene que hacer todo y éste no cumple más que la mitad de la tarea, pues el sol se encarga del resto? Pero si la semi-gratuidad les decide a rechazar la competencia, ¿cómo la gratuidad entera les llevará a admitir la competencia? O no son lógicos o deberían rechazar la semi-gratuidad como dañina a nuestro trabajo nacional, rechazar a fortiori y con el doble más de celo la gratuidad entera.Otra vez, cuando un producto, hulla, hierro, trigo o tela, nos viene de fuera y podemos adquirirlo con menos trabajo que si lo hiciéramos nosotros mismos, la diferencia es un don gratuito que se nos confiere. Este don es más o menos considerable conforme la diferencia sea más o menos grande. Es de un cuarto, la mitad o tres cuartos del valor del producto si el extranjero no nos pide más que tres cuartos, la mitad o un cuarto del pago. Es tan completo como podría ser cuando el donador, como hace el sol por la luz, no nos pide nada. La cuestión, lo postulamos formalmente, es saber si Ustedes quieren para Francia el beneficio del consumo gratuito o las pretendidas ventajas de la producción onerosa. Escojan, pero sean lógicos; porque, en tanto que Ustedes rechacen, como lo han hecho, la hulla, el hierro, el trigo y los tejidos extranjeros en la proporción en que su precio se aproxima a cero, qué inconsecuente sería admitir la luz del sol, cuyo precio es cero durante todo el día.